Según la información proporcionada, calentar un coche eléctrico puede reducir su autonomía hasta un 40%. A diferencia de un motor de combustión, un motor eléctrico genera muy poco calor residual para calentar el habitáculo, por lo que el sistema de calefacción consume energía de la batería. Las bajas temperaturas también pueden afectar al rendimiento de la batería: las baterías de iones de litio funcionan mejor entre 20 y 25 °C, y su eficiencia disminuye por debajo de ese rango.
Expertos del Departamento de Energía de Estados Unidos y del Consejo Internacional de Transporte Limpio recomiendan preacondicionar el coche mientras todavía está enchufado. De este modo, se pueden calentar la batería y el habitáculo sin consumir la autonomía almacenada del vehículo. Aparcar en un garaje o bajo techo también puede ayudar a mantener más estable la temperatura de la batería durante la noche.
Una bomba de calor puede calentar el habitáculo con mayor eficiencia que la calefacción eléctrica por resistencia. En condiciones de uso normales, puede reducir el consumo de energía un 10%, lo que podría añadir 40 km de autonomía. Los asientos calefactados y el volante calefactado son otra forma de mantenerse abrigado consumiendo menos energía que al calentar todo el habitáculo.
También se recomienda a los conductores mantener la batería con un nivel de carga alto cuando haga mucho frío y planificar las paradas para recargar con antelación. Las bajas temperaturas pueden ralentizar la carga rápida o impedir que alcance la potencia nominal. Los materiales aislantes, los asientos calefactados y los sistemas de desempañado de las ventanas también pueden ayudar a limitar la zona que hay que calentar.
Fuentes: Motorpasión.
