El estilo de carrocería de un vehículo describe su forma, tamaño y características básicas. Entre las categorías comunes se incluyen los sedanes, los SUV, los hatchbacks, los cupés, los convertibles, los familiares, las camionetas pickup y las furgonetas o minivanes. Dentro de muchos de esos grupos, los modelos también se clasifican como subcompactos, compactos, medianos o de tamaño grande, en orden ascendente de tamaño. Algunos vehículos no encajan claramente en una sola categoría, y los modelos de lujo pueden constituir subgrupos aparte.

Los sedanes tienen cuatro puertas y un perfil de tres partes: capó, habitáculo y maletero separado. Van desde modelos compactos, que equilibran el espacio para pasajeros y carga en un tamaño reducido, hasta sedanes de lujo de tamaño grande que priorizan la comodidad de marcha y el espacio para los pasajeros de los asientos traseros. Por lo general, los sedanes medianos ofrecen más espacio que los modelos compactos, mientras que los sedanes deportivos se centran en el rendimiento.

Los SUV se ofrecen en tamaños que van desde subcompactos hasta grandes. Los modelos más pequeños brindan una posición de asiento más elevada y mayor distancia al suelo, mientras que los SUV compactos combinan un espacio práctico para pasajeros y carga con unas dimensiones manejables. Los SUV medianos pueden tener dos o tres filas de asientos; los modelos grandes ofrecen más espacio y capacidad de remolque. Muchos SUV son crossover, construidos con una estructura monocasco similar a la de un automóvil, en lugar del diseño tradicional de carrocería sobre bastidor, propio de las camionetas. Por lo general, los crossover combinan una posición de asiento y una distancia al suelo similares a las de un SUV con la maniobrabilidad y la comodidad de marcha de un automóvil.

Los hatchbacks tienen un portón trasero y combinan el espacio para pasajeros con el de carga, en vez de separar la zona de carga en un maletero. Los hatchbacks deportivos incorporan características orientadas al rendimiento sin renunciar a esa distribución práctica. Tradicionalmente, los cupés tienen dos puertas y un techo inclinado, y a menudo sacrifican espacio para los pasajeros traseros en favor del estilo. Los cupés de alto rendimiento y de lujo priorizan aspectos distintos, mientras que algunos fabricantes también usan la denominación «cupé» para vehículos de cuatro puertas y techo inclinado.

Los convertibles tienen techos que se pliegan o se retraen para permitir conducir al aire libre. Las versiones con techo blando usan tela o lona, mientras que los modelos de techo rígido emplean paneles sólidos plegables. Los familiares se sitúan más cerca del suelo que muchos SUV y ofrecen un techo extendido y un espacio de carga versátil. Los familiares de lujo combinan esa distribución con características de gama alta; los familiares crossover incorporan elementos como una suspensión elevada o tracción en las cuatro ruedas.

Las camionetas pickup combinan una cabina para pasajeros con una caja de carga abierta. Las pickup compactas priorizan la eficiencia y la maniobrabilidad, mientras que los modelos medianos equilibran dimensiones, precio y capacidad. Las camionetas de tamaño grande ofrecen cajas más amplias y mayor capacidad de remolque, y las pickup de servicio pesado están diseñadas para trabajos exigentes de transporte de cargas.

Las furgonetas y minivanes tienen formas cuadradas e interiores espaciosos. Las furgonetas de carga están configuradas principalmente para transportar mercancías, mientras que las furgonetas para pasajeros incorporan ventanas y filas de asientos. Las minivanes son más pequeñas que las furgonetas de tamaño grande, pero suelen ofrecer asientos para al menos siete personas, con un interior diseñado para aprovechar el espacio de manera eficiente.

Fuentes: Car and Driver.